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domingo, 5 de diciembre de 2010
sábado, 4 de diciembre de 2010
Árbol secular
Hace unas semanas, como cada año en otoño, fui con Alán y Alba a visitar a un viejo amigo: el secular castaño de Aldeanueva de la Vera.
Se trata de un anciano ejemplar que mora en la sierra, en la zona de Los Jorcajos… en las praderas de Chilán.
Es difícil atribuirle una edad exacta pero comparativamente con otros destacados castaños longevos, me atrevo a decir que sobrepasa con creces los quinientos años... ¿acaso mil?
Es un espectacular ejemplar, de porte majestuoso, de gran talla y con un tronco de sorprendente perímetro (se necesita el abrazo de unas cuantas personas para abarcarlo).
Llegamos, lo observamos, nos subimos a sus gruesas ramas para sentirlo próximo, nos fotografiamos con él…
Al marchar, parecíamos caminar con ligereza, como impregnados si cabe por la esencia del árbol.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
Ser árbol
A veces cambiaría el pellejo por la corteza de un árbol, el pecho por su tronco, la sangre por su sabia, la boca por sus raíces... el miedo al paso del tiempo por su estática libertad.
A veces silenciaría hasta las palabras... tan solo ver y oír.
Fulminar las expectativas, arrancar del alma la arrogancia existencial.
Acariciar viento con mis ramas, beber lluvia, respirar sol.
Legitimar las primeras yemas en primavera y en otoño soltar hojas.
Percibir el latido de la Madre Tierra en silencio… dar sombra, sin más.
A veces cambiaría la corteza por pellejo.
Ser árbore
As veces trocaría o pelexo pola cortiza dunha árbore, o peito polo seu tronco, o sangue pola súa sabia,
a boca polas súas raíces... o medo ao paso do tempo pola súa estática liberdade.
As veces silenciaría ata as palabras... soamente ver e máis escoitar.
Acariciar vento coas miñas pólas , beber choiva, sol pra respirar.
Lexitimar as primeiras xemas en primavera e no outono follas ceivar.
Percever os latexos de Nai Terra en silencio... dar sombra sen máis.
As veces trocaría cortiza polo pelexo.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Maestro árbol
Existen hombres y mujeres considerados “maestros” o “maestras”, capaces de transmitir con su sola presencia, a saber: sabiduría, armonía, luz, etc.
Suelen ser personajes con una larga existencia sobre sus espaldas, portadores de un mensaje profundo y si cabe renovador… y en ocasiones guías de multitudes.
Pues bien, también hay seres vivos no humanos que de alguna manera pueden ser considerados auténticos maestros. Maestros callados, que igualmente hablan de trascendencia con su sola presencia.
Me refiero a los majestuosos árboles longevos.
Son solemnes ejemplares centenarios, incluso a veces milenarios, que perviven contra viento y marea allá donde germinaron en lejanos tiempos pasados.
En su esencia misma constituyen una lección permanente del saber ser y estar.
Tengo entendido que hay un cedro en las montañas del Líbano con 5.000 años de edad o lo que es lo mismo: !inició su existencia a la par que la civilización egipcia¡ En América, existen secuoyas de 2.000 ó 3.000 años y casi 150 m. de altitud (por el tronco horadado de alguna, discurre una carretera). He oído hablar de baobabs milenarios que son adorados en África. De igual modo, es venerada la Higuera Madre de la India, si cabe la más vieja del planeta, capaz de cubrir con su copa a numerosos rebaños. Y el record en longevidad, parece ostentarlo un abeto de Noruega que inició su periplo vital en plena Era Glacial, es decir hace 10.000 años.
En la Península Ibérica, tenemos referencias de un antiguo castaño secular en Las Alpujarras en cuyo interior moraba una familia de moriscos. En Asturies hay texos milenarios, en Girona una oliva de 2.500 años y en el norte de Extremadura castaños que se aproximan al milenio.
Personalmente, reconozco sentir una atracción total hacia estos maestros. Me atrevería a hablar de un ritual en mi encuentro con ellos: aproximarme casi reverencialmente, deleitarme con sus dimensiones, intuir su historia, atesorar su tacto, saborear sus frutos, percibir su latido en el abrazo… y aprender de su existencia silenciosa.
Sí, son honorables entidades, tan dignas de ser admiradas como la gran pirámide de Keops o el Taj Mahal… tan egregios como el mayor príncipe de príncipes… tan transcendentales como el mismísimo Dalai Lama.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Dura Nai Terra
Érgome ás 7 h. menos cuarto da mañá. Aínda é noite.
Medio durmido, prepárome un café con leite e dubido se escoitar Alan Stivell ou ver a tele. Finalmente, por pura inercia, gaña a caixa tonta.
Entre sorbo e sorbo engulo as novas planetarias que para variar non son nada alentadoras.
Aparte do monotema da “crise” (froito dunha macroeconomía despilfarradora, agresiva e insolidaria) e as lerias dos políticos de turno, sorpréndenme outros acontecementos mundiais que foxen do control do homo sapiens.
Entre mordiscada e mordiscada na torrada con manteiga, desfilan diante dos meus ollos, conmovedoras imaxes vidas de Indonesia. Primeiro chegou o inesperado e salvaxe tsunami: centos de persoas arrincadas do seu leito por xigantescas ondas asasinas.
Despois veu a erupción do volcán Merapi. Na pantalla, un home en motocicleta deambula a duras penas nun espeso manto de cinza tóxica… corpos abrasados, vivendas arrasadas e un panorama fantasmal.
É a cara bruta da Nai Terra que arremete violentamente contra inocentes humanos sen previo aviso.
Seguidamente chegan imaxes de Haití, por certo, o país máis pobre de América: o cólera segando vidas de novo (danos colaterais ao fin e ao cabo da furia da cortiza terrestre).
Nun instante, aflórame ese sentimento de rabia e ata certo punto de nihilismo da adolescencia: “Se Deus existe ¿Por qué carallo, permite todo isto?”.
Máis tarde arremeto contra a Terra como fillo que se revela: “¿Por qué as túas belezas e bondades se tornan crueis contra as túas criaturas predilectas?” (facéndose inevitabel a influencia da bagaxe educacional antropocentrista recibida) e non podo evitar vela como se fose un neno malo que acerca un chisqueiro á entrada dun formigueiro para contemplar por pracer como se retorcen os desprotexidos insectos coa chama.
Finalmente, véñenme lembranzas da miña última viaxe á illa de Lanzarote… da fermosura da súa paisaxe volcánica, consecuencia sen dúbida algunha dunha oroxénese violenta. Recapacito e penso que quizais nada é gratuíto… a pesares de todo.
Dalgunha maneira, cando Nai Terra manifesta a súa furia non fai distincións, non outorga privilexios ao homínido máis evolucionado… de nada serve a tecnoloxía alcanzada nin os petrodolares.
Percibo agora ao Planeta como un ente vivo que latexa, que ten forza, que tamén se expresa en ocasións duramente con efectos secundarios indeseabeis… e vexo ao ser humano, pequeno, uno máis, en igualdade de condicións que calquera ser vivo.
E antóllaseme inxusto, prepotente e absurdo o “especismo” instaurado polo Home (e a Muller). Inxusto, o arrogante e desapiadado aproveitamento masivo de todas as manifestacións de vida animal e vexetal. Inxustas as irreversibeis secuelas producidas na biodiversidade planetaria e no proprio planeta, etc.
Sae o Sol enormemente laranxa en medio da brétema, facendo sombras na montaña. A súa silueta, apórtame acougo.
Desconecto con desdén a caixa tonta, remato o meu café e antes de marchar cara o traballo, poño por fin o CD “Tir na Nog” de Alan Stivell…a vella melodía da terra da eterna xuventude.
sábado, 30 de octubre de 2010
Dura Madre Tierra
Medio dormido, me preparo un café con leche y dudo entre escuchar a Alan Stivell o ver la tele. Finalmente, por pura inercia, gana la caja tonta.
Entre sorbo y sorbo, engullo las noticias planetarias que para variar no son nada alentadoras.
Aparte del monotema de la “crisis” (fruto de una macroeconomía despilfarradora, agresiva e insolidaria) y el rollo patatero de los políticos de turno, me sorprenden otros acontecimientos mundiales que se escapan del control del homo sapiens.
Entre mordisco y mordisco de magdalena, desfilan ante mis ojos, desgarradoras imágenes venidas de Indonesia. Primero llegó la inesperada y desoladora fuerza salvaje del tsunami: cientos de personas arrancadas de su lecho por gigantescas olas asesinas.
A continuación, la erupción del volcán Merapi. En la pantalla, un hombre en motocicleta atraviesa a duras penas un grueso manto de ceniza tóxica… cuerpos abrasados, viviendas arrasadas y un panorama fantasmal.
Es la cara bruta de la Madre Tierra que arremete violentamente contra inocentes humanos sin previo aviso.
Seguidamente llegan imágenes de Haití, por cierto, el país más pobre de América: el cólera segando vidas de nuevo (daños colaterales al fin y al cabo de la sacudida de la corteza terrestre).
En un instante, me aflora ese sentimiento de rabia y hasta cierto punto de nihilismo de la adolescencia: “Si Dios existe ¿Por qué carajo, permite todo esto?”.
Luego arremeto contra la Tierra como hijo que se revela: “¿Por qué tus bellezas y bondades se tornan crueles contra tus criaturas predilectas?” (haciéndose inevitable la influencia del bagaje educacional antropocentrista recibido) y no puedo evitar verla como a un niño malo que acerca un mechero a la entrada de un hormiguero para contemplar por placer como se retuercen los desprotegidos insectos entre la llama.
Finalmente, me vienen recuerdos de mi último viaje a la isla de Lanzarote… de la belleza de su paisaje volcánico, consecuencia sin duda alguna de una orogénesis violenta. Recapacito y pienso que quizás nada es gratuito… a pesar de todo.
De alguna manera, cuando Madre Tierra manifiesta su furia no hace distinciones, no otorga privilegios al homínido más evolucionado… de nada sirve la tecnología alcanzada ni los petrodolares.
Percibo ahora al Planeta como un ente vivo que late, que tiene fuerza, que también se expresa en ocasiones salvajemente con efectos secundarios indeseables… y veo al ser humano, pequeño, uno más, en igualdad de condiciones que cualquier ser vivo.
Y se me antoja injusto, prepotente y absurdo el “especismo” instaurado por el Hombre (y la Mujer). Injusto, el arrogante y despiadado aprovechamiento masivo de todas las manifestaciónes de vida animal y vegetal. Injustas las irreversibles secuelas producidas en la biodiversidad planetaria y en el propio planeta, etc.
Sale el Sol enormemente naranja entre la niebla, haciendo sombras en la montaña. Su silueta me relaja.
Desconecto con desdén la tonta caja, acabo mi café y antes de partir hacia el trabajo, pongo por fin “Tir na Nog” de Alan Stivell…la vieja melodía de la tierra de la eterna juventud.
Desconecto con desdén la tonta caja, acabo mi café y antes de partir hacia el trabajo, pongo por fin “Tir na Nog” de Alan Stivell…la vieja melodía de la tierra de la eterna juventud.
jueves, 7 de octubre de 2010
Liberté, Egalité et Fraternité...
Desde temprana edad, la numismática ha sido una de mis aficiones favoritas.
Comencé a coleccionar monedas con apenas siete u ocho años. En la escuela había un niño cuyo padre trabajaba de conserje en el Parador de Turismo (antiguo castillo).
Dicho chaval, acudía a los recreos con montones de monedas extranjeras que su padre recogía del “estanque de los deseos”.
En aquel entonces, yo estaba acostumbrado a la pesetilla de rigor con águila imperial de abdomen parapetado con castillos, leones, cadenas, barras, incluyendo apetitosa granada… yugo sin bueyes pero con flechas… y todavía la omnipresente y flotante cabeza redondeada de un tal Francisco Franco Bahamonde. En divisa “golosinil” (disculpas por la palabreja), equivalía a bolsa de pipas mediana o diez caramelos pequeños o piruleta grande o deliciosa galleta rellena de chocolate.
Reconozco que estéticamente a mí la “rubia” me molaba, por aquello de ser el águila mi animal preferido -quizá por admirar su vuelo- pero lo flipaba al ir descubriendo el novedoso y variado abanico pecuniario ofertado por el hijo del conserje del castillo.
Fascinado, comencé a cambiarle mis cromos por monedas.
Yo, fantaseaba con los llamativos diseños acuñados por las diversas fábricas de moneda y timbre. ¡Existían otros idiomas!: “One dollar, one pound, um escudo d’ouro... Polska, Österreich, Republique Française… Liberté, Egalité et Fraternité…”-
Yo, fantaseaba con los llamativos diseños acuñados por las diversas fábricas de moneda y timbre. ¡Existían otros idiomas!: “One dollar, one pound, um escudo d’ouro... Polska, Österreich, Republique Française… Liberté, Egalité et Fraternité…”-
Por cierto lo de Republique Française (más tarde supe que no se pronunciaba francaise sino fransese) y lo de Liberté, Egalité et Fraternité, me cautivaba. Bueno, la verdad es que a mí Francia ya me tiraba: el exotismo de las amigas francesas de las hijas de los emigrantes que acudían en verano, con sus cabellos color oro y precoz coqueteo; el idioma elegante y enigmático; la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo, etc.
Sí, la moneda de un franco con la emblemática escena de la mujer con gorro revolucionario lanzando semillas a un campo con sol poniente, me ponía (numismáticamente hablando)… especialmente su lema.
Aquello de Libertad, Igualdad y Fraternidad -a pesar de mis “limitadas” entendederas- me parecía muy bonito. Lo de ser libres, iguales y hermanos, sonaba perfecto.
Posteriormente me empezaron a seducir las monedas antiguas y particularmente las romanas. Eso de palpar con mis manos un oxidado e ilegible sestercio (regateado el la Plaza de Cascorro) que sin duda alguna había palpado un ser humano dos mil años atrás, me parecía mágico. Pero eso es ya otra historia.
Pasaron los años.
En el fondo creo ser el mismo niño que trocaba cromos por monedas pero con funda externa de adulto… y por qué no decirlo, con cierto bagaje existencial.
¿Con Francia?... por qué negarlo, un poco defraudado. Un poco defraudado con Francia y si soy sincero, con el mundo entero (perdón por el maximalismo). Me refiero a ese mundo prepotente, derrochador, insolidario, belicista y destructor de la biodiversidad.
El éxodo forzoso de ciudadanas y ciudadanos de etnia gitana decretado por Sarkozi es la punta del Iceberg de un Occidente no tan libre, poco igual y poco fraternal.
Dirán que el lema ahora es: “Liberté, Egalité, Fraternité et Responsabilité”… pero todo es mentira… una gran mentira.
domingo, 3 de octubre de 2010
Lanzarote
Hace no mucho, he viajado con Alán y Alba a la Isla de Lanzarote. Sin duda alguna, he de reconocer que a la hora de elegir el lugar de destino fue determinante su atractiva oferta de “material pictórico telúrico”.
Lanzarote, es una hermosísima isla volcánica llena de contrastes, donde se “masca” planeta.
En esta ocasión preferimos prescindir de las rutas turísticas habituales y perdernos por el territorio.
Todos los días hacíamos ascensiones a algunos de los numerosos y variados conos volcánicos –algunas atrevidas- donde aparte de disfrutar de su belleza, podíamos recoger muestras de lava solidificada de variadas tonalidades y texturas: el Volcán Tao, con su viento y sus campos de cultivos plateados; el Volcán Corona, con su intrépida subida y espectacular cráter; la Montaña Colorada, con sus peligrosas grietas en el camino y finísima arena color oro… y otros, que nosotros bautizamos: el Volcán Oasis, con su gigantesca palmera e higueras asilvestradas de suculento fruto, en el interior; el rojizo Volcán Luna-Roja con sus decadentes estructuras circulares de antiguos cultivos, en el fondo del cráter; el elegante y multicolor Volcán Montaña de Piedras; los asombrosos Volcanes Lengua de Lava…
Por otra parte, también fueron memorables las horas pasadas apaciblemente recogiendo cristalitos de olivino erosionados por la mar en el Golfo o en la cala de la Montaña Bermeja... cálida arena negra junto a Los Hervideros… arena dorada en El papagayo y Puerto del Carmen… tierra caliza en los acantilados de las cuevas de los guanches, etc.
Al marchar de la isla me invadió cierto sentimiento de… ¿nostalgia?... por todo lo vivido.
Ahora, de nuevo en la península, en mi taller de pintura, acaricio los cristalitos de variados tonos verdosos y acaramelados, las diversas arenas con sus suculentos tactos, las pequeñas piedras volcánicas cual asteroides en miniatura… y recuerdo los momentos, lo percibido y sentido, la insuperable compañía… y de nuevo siento el latido de la isla con los vestigios de su abrupta orogénesis, el latido de la Madre Tierra… mi propio latido.
La creatividad está servida en bandeja.
Gracias, Lanzarote.
martes, 28 de septiembre de 2010
CURSO INICIACIÓN PINTURA TELÚRICA Noviembre 2010
ARTE DE LA MADRE TIERRA
Fecha:
Viernes 19, sábado 20 y domingo 21 de noviembre de 2010
Lugar:
TALLER DE LA MONTAÑA (Sierra de Gredos)
Guijo de Santa Bárbara- Cáceres
Destinatarias/os:
Aquellas personas que deseen iniciarse en la creación pictórica con tierras, arenas, pigmentos naturales, gemas, materia orgánica perdurable etc.
Objetivos:
Familiarizarse con el “material pictórico” que generosamente aporta la Madre Tierra. Conectar con dicha entidad en el selecto entorno natural que ofrece el Taller de la Montaña.
Potenciar la propia creatividad. Descubrir la variedad cromática, de texturas, incluso de aromas que nos brinda la pintura telúrica. Informar de las propiedades y beneficios de los elementos... y de la propia pintura.
Despertar la sensibilidad. Servir, de alguna manera, como punto de apoyo en el camino de la armonización interior.
Posibilitar la socialización en un grupo de inquietudes afines.
Desarrollo:
Se impartirán nociones teóricas y prácticas. Se realizará una o varias recolecciones guiadas de algunas tierras y materia orgánica perdurable. Se dispondrá del material pictórico necesario (diversas tierras y pigmentos, aglutinante, tablas, pinceles, cribas, etc.).
Si fuese preciso se facilitará el transporte diario al taller. Se podrán hacer pequeñas rutas a pie a lugares emblemáticos cercanos. Igualmente se facilitará material didáctico.
Habrá momentos para el descanso o para tomar algún café o infusión.
Invitación:
Siente la fuerza de los elementos, aprende a trabajar con ellos, inicia tu propio camino creativo en conexión con la Madre Tierra y tu interior.
Disfruta de la tranquilidad del bosque, de la luz de la mañana o del atardecer, de la limpia cúpula celeste nocturna cargada de galaxias, del calor de la chimenea... del arco iris de la tonalidades otoñales.
Juega también a hacer pintura en la naturaleza, realizando impregnaciones de tierras en rocas y árboles… en tu piel si lo deseas.
Descubre la magia de la pintura telúrica... tu propia magia.
Crea y crece.
Contacto:
Tf: 650561234 telluric.art@gmail.es telluric_art@yahoo.es
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Curso de Iniciación a la Pintura Telúrica-agosto 2010
Comenzamos el viernes día 27 dándonos un chapuzón en las cristalinas aguas de una selecta poza de la garganta Jaranda… sin duda alguna el calor lo hacía recomendable. A continuación nos dirigimos a recolectar unas tierras en un lugar cercano, que nos habrían de servir posteriormente como material pictórico para nuestros trabajos. Ahí ya pudimos experimentar el primer contacto con los nobles elementos que la Madre Tierra ofrece… ver, palpar detenidamente, percibir incluso los aromas, recolectar con sumo respeto y agradecer.
En la ascensión al Taller de la Montaña, se nos echó la noche encima y tocó la hora de cenar e intercambiar sensaciones.
En la jornada del sábado, empezamos directamente con un trabajo guiado (pero libre) sobre tabla. Fuimos conociendo de cerca el material pictórico telúrico, algunas de sus particularidades y secretos. Seleccionamos nuestros pigmentos atendiendo a las preferencias cromáticas, de textura o cualidades. Aprendimos a familiarizarnos con el cribado, con la mezcla con aglutinante, con el uso del pincel… y comprobamos los primeros resultados si cabe con agradable sorpresa.
Hubo merecidas paradas para el café o la infusión de rigor, algún chapuzón en la pequeña alberca y la comida donde poder reponer fuerzas y confraternizar.
Por la tarde paseamos por el bosque hasta el arroyo de las libélulas-hadas y quién quiso participó en un trabajo de pintura corporal.
Después disfrutamos de unos momentos de ocio: voces, maracas, tambor, txalaparta, danza… y risas.
El domingo, lo iniciamos con el trabajo de creación libre aprovechando el soporte preparado con las tierras recolectadas con anterioridad. Enseguida se perfilaron estilos muy personales y cada cuadro iba cogiendo el alma que su autor/a le iba dando. La confianza en el trato con la materia parecía ir creciendo.
Hicimos una pequeña parada para dar paso a la teoría: características y peculiaridades de la modalidad, acercamiento al material pictórico telúrico (diversas tierras y arenas, piedras, cristales, gemas, materia orgánica perdurable, etc.), propiedades específicas… y algo de “pictoteluroterapia”.
Por supuesto, de nuevo, paramos para tomar té o café, refrescarnos y comer.
Acabamos los trabajos pictóricos antes de la entrega de diplomas y al atardecer llegó la despedida entre abrazos.
Gracias amigos y amigas, por vuestra receptividad.
Carlos, Lys, Edu, Raquel, Marisa, Eduardo, Belén, Carmen, María Jesús y Juan José... os aseguro que he aprendido mucho de vosotros/as.
Gracias Alicia por tu indispensable apoyo logístico, por tu experiencia y amistad.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Adicto a TV Natural
Saboreo las delicias de la Madre Tierra mientras desayuno un plato de melocotones frescos con plátano y contemplo la “TV natural” desde mi ventana… sintiéndome sin duda privilegiado.
En este receptor, solamente puedo sintonizar un único canal pero eso sí, en vivo y directo: Canal Montaña.
Reconozco que es lo mismo continuamente: el bosque casi metiéndose por la pantalla del televisor (la ventana), las praderas a lo lejos, el camino y en lo alto, las cumbres (Pico Rinoceronte sin cuerno, Pico Mamut, Montaña de Cuarzo, etc.). Pero a decir verdad no siempre es lo mismo, cada momento es distinto, pues hay vida: un pájaro haciendo su nido, una manada de cabras monteses merodeando, un sol espléndido, una espectacular tormenta dejando el eco de sus truenos por los valles, el otoño regalando pinceladas multicolores, una fuerte nevada, la niebla dibujando fiordos… y los mil ruidos… o el silencio.
No hay espacios publicitarios ni programas “no aptos”, y en efecto, siempre gratis.
La programación pudiera parecer banal pero todo lo contrario.
No hay espacios publicitarios ni programas “no aptos”, y en efecto, siempre gratis.
La programación pudiera parecer banal pero todo lo contrario.
Anoche, se me ocurrió poner un rato la TV artificial (caja tonta) mientras cenaba y… las imágenes que pude observar en apenas unos minutos no eran nada alentadoras:
Gente en Moscú con mascarillas, sumergida en la densa bruma de humo de los incendios que arrasan Rusia; miles de personas ahogadas y millones sin hogar en las lluvias torrenciales de Pakistán e India; Señora Obama y toda la parafernalia de su séquito, visitando la plaza de toros de Ronda con los consiguientes gastos millonarios en seguridad; mujeres en Irán, sistemáticamente humilladas… ¡Uf!
¡Dejadme que me enchufe a la tele natural!... No importa donde, no importa cuando.
Gracias.
jueves, 5 de agosto de 2010
¿Toros?... No, gracias
Una vez, hace bastantes años, observé de cerca los ojos de un toro agonizante en una plaza de un pueblo… con el escandaloso charco de sangre de rigor alrededor. La mirada del animal no mentía: ¡Expresaba una tristeza desgarradora! (los toros también sienten). Desde entonces lo vi muy claro.
Hoy por hoy observo profundamente decepcionado que nada ha cambiado. No importa el patrón o la patrona en cuestión... el caso es buscar la excusa para la orgía de sangre y brutalidad. ¿No es posible desmadrarse, sin más?
Hoy por hoy observo profundamente decepcionado que nada ha cambiado. No importa el patrón o la patrona en cuestión... el caso es buscar la excusa para la orgía de sangre y brutalidad. ¿No es posible desmadrarse, sin más?
Y sí, me merecen respeto aquellas personas que por motivos de tradición, cultura, etc. aman la tauromaquia pero mucho más respeto y consideración me merece el toro que al fin y al cabo es criado para finalmente ser torturado cruelmente y asesinado... por puro divertimento del personal. Eso es lo que hay.
Se puede dorar la píldora recalcitrantemente con alusiones y metáforas que pueden ir desde el Minotauro de Creta hasta Picasso, pasando por razones históricas, económicas o de identidad pero se mire como se mire cualquier “festejo” taurino (cualquiera, sin exclusión) es un acto de barbarie injustificable e injusto.
¿Libertad para los que desean corridas de toros? Si fuera con figuras de cartón… ¡por supuesto! ¿Qué hay de la libertad y la dignidad de los astados?
¿Sensiblería?... Pónganse en su pellejo.
¿Que la adrenalina de la “lidia” les inhibe del dolor?... improbable. En todo caso… ¿justificar también el padecimiento mermado por la hipersecreción adrenalínica fruto del pánico a la batalla, de un chaval (reclutado si cabe involuntariamente) con metralla en el pecho? ¿justificar de paso la absurda práctica, legalmente institucionalizada, de la guerra? Las comparaciones no siempre son odiosas... pongamos agresividad en la cotidianidad y la agresividad a gran escala está servida en bandeja.
Es preciso avanzar: No a la lucha de gladiadores, no al esclavismo, igualdad de sexo, no a la discriminación racial, justicia social... abolición de la tortura animal… y ya puestos, abolición de la guerra y defensa planetaria. Por encima de estéticas y “concepciones artísticas” (?).
A saber, todos los seres vivos somos iguales, somos hijos de la Madre Tierra... bóvidos y homo sapiens incluidos… por mucho que nos queramos mirar el ombligo.
Y, en efecto es comprensible que un indio Yanomami o un Inuit cace… lo mismo que hace el león, el lobo o la nutria. Eso es supervivencia.
Otro día, podremos hablar de las virtudes del vegetarianismo.
sábado, 10 de julio de 2010
Amón-Ra
Son casi las tres (pm), salgo del trabajo con cierto cansancio. Recibo el guantazo de la flama del mediodía. ¿Hará 40º C?. Dicen que vienen aires del Sahara (a ellos la ley de extranjería les resbala).
Introduzco mi mano en el bolsillo y saco las llaves de mi máquina de consumir combustible fósil. Reconozco el familiar tintineo del roce entre ellas al abrir la puerta. ¡El coche parece una sauna a máxima potencia, el día de más calor del siglo, en Atacama!... Sin embargo, me acuerdo de enero, colocando con dedos gélidamente doloridos las cadenas en las ruedas durante una gran nevada. Es bueno sentir el paso de las estaciones, es bueno sentir.
El rugido del motor enseguida me pone en ruta.
Conduzco despacio disfrutando de la belleza del paisaje. El verano va dejando pinceladas de color verde amarillento pero en los picos más altos de la montaña aún se ve algún nevero que se resiste a abandonar al invierno.
De repente llego a una curva muy cerrada y al salir de ella, la figura deslumbrante de un sol abrasador de acaso 40ºC me ciega por completo. De entrada, me molesta y hasta me entran ganas de despotricar contra el astro rey.
Por fin pillo una larga recta. Llevo las ventanillas completamente abiertas y una impetuosa corriente de aire caliente me invade.
En un instante concreto, todo parece perfecto: el viento sahariano lamiendo mi cara, “No, woman, no cry” de Bob Marley en la radio… y arriba, siempre permanente la redondez luminosa de nuestra estrella.
Influenciado quizás por la alta temperatura y el relax de la conducción, entro en un curioso estado de "conciencia". Me siento extraño y siento todo agradablemente extraño.
Comienzo a divisar mi alrededor de una manera especial… si cabe, con la asepsia del que observa desde fuera o por primera vez. Puedo perfectamente imaginarme a mi mismo como un extraterrestre traído de un árido asteroide para ser colocado en un evolucionado vehículo (mi máquina de consumir combustible fósil) que recorre un paradisíaco planeta llamado Tierra.
Aguzando posiblemente la sensibilidad, aprecio todo con una sutileza indescriptible. Descubro desbordante fuerza existencial en cuanto me rodea… y el sol ya es Sol: el muy helénico dios Helios, el supremo Amón-Ra egipcio, el todo poderoso Inti incaico.
En Flashback retrocedo unos años atrás: amanece en el templo de Karnak a orillas del río Nilo, la ígnea silueta del disco solar completamente naranja ilumina mis huellas en la avenida de las esfinges.
Solo se me ocurre susurrar algo ahora:
¡Gracias Padre Sol!
miércoles, 7 de julio de 2010
Cúpula celeste
Ya son más de las 24 horas.
Alán y Alba duermen. Salgo de la cabaña para sentir un poco la noche. Instintivamente camino hacia la roca de mirar las estrellas y me tumbo un rato encima de ella. Montañas en los cuatro puntos cardinales que hacen de almohada y la cúpula celeste preñada de galaxias, por sábana.
Por momentos, percibo a este improvisado lecho, como una prolongación más del útero de la Tierra… y me veo a mí mismo como un niño, pequeñísimo, encima de la redondez del planeta… microscópicamente gigante.
En un instante, comienzo a escuchar el latido de Gaia con fuerza:
PUM- Pum, PUM- Pum, PUM-pum
Mas me doy cuenta de que el pulso proviene verdaderamente de mi pecho y… me río. O, acaso… ¿es el eco del corazón de ella en mi cuerpo?
Permanezco en silencio por dentro. Una leve brisa cálida de verano acaricia mi cara, susurrando en los oídos canciones de grillos y de corrientes de agua lejanas.
De repente, el atronador rugido de los motores de un avión que navega parpadeante por el cielo, me sabe a homo sapiens y casi me hace escapar del paraíso. Menos mal que una estrella fugaz y después otra, enmudecen mis pensamientos ante la inmensidad del Universo.
Cúpula celeste
Xa son máis das 24 horas.
Alán e Alba fican durmindo.
Eu saio da cabana pra sentir un pouco a noite. Instintivamente camiño cara a rocha de ollar ás estrelas e déixome cair deitado nela. Montañas nos catro puntos cardinais que fan de almofada e a cúpula celeste preñada de galaxias, por saba.
Por momentos, percebo o improvisado leito, como unha prolongación máis do útero da Terra. Véxome a min mesmo como un neno, pequenísimo, enriba da redondez do planeta… microscópicamente xigante.
Nun intre, comezo a escoitar o latexo de Gaia con forza:
PUM- Pum, PUM- Pum, PUM-pum
Mais, decátome de que o pulso proven verdadeiramente do meu peito e… río. Ou, se cadra ¿é o eco do corazón dela no meu corpo?.
Permanezo en silencio no meu interior. Unha lene brisa cálida de verán carexa a miña cara, susurrando nos ouvidos cancións de grilos e de regueiros lonxanos.
De súpeto, o atronador ruxido dos motores dun avión que navega parpadeante polo ceu, sábeme a homo sapiens e case me fai escapar do paradiso. Menos mal que unha estrela fugaz e despois outra, enmudecen os meus pensamentos diante da inmensidade do Universo
…E véxome a min mesmo xigantescamente microscópico.
jueves, 1 de julio de 2010
hoy
Hoy es el primer y último día antes de mañana. Prioritario en un gran listado de ocasiones prioritarias de ser sentidas... prioritariamente.
Mañana no existe, ayer es inútil. Navegamos en el hoy.
Herederos de los antiguos primates, caminamos, con piel fina y cabeza evolucionada. Portamos un corazón que late, más allá de lo predestinado por nuestra información genética y lo socialmente correcto… pues tenemos esencia propia, alma.
Hoxe
Hoxe é o primeiro e último dia antes de mañá. Prioritario num grande listado de ocasións prioritarias de ser sentidas... prioritariamente.
Mañá nom existe, onte é inútil. Navegamos no hoxe.
Herdeiros dos antigos primates, camiñamos, con pel fina e cabeça evolucionada. Levamos um coraçóm que latexa, máis alá do predestinado pola nossa información xenética e o socialmente correto... pois temos esencia própria, alma.
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