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viernes, 24 de diciembre de 2010
jueves, 23 de diciembre de 2010
Navidad

Lentamente subí el cubo hasta el brocal donde lo dejé bien seguro. En mis oídos sonaba aún el canto de la roldana y veía temblar al sol en el agua agitada.
-Tengo sed de esta agua -dijo el principito-, dame de beber...
¡Comprendí entonces lo que él había buscado!
Levanté el balde hasta sus labios y el principito bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. Aquella agua era algo más que un alimento. Había nacido del caminar bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era como un regalo para el corazón. Cuando yo era niño, las luces del árbol de Navidad, la música de la misa de medianoche, la dulzura de las sonrisas, daban su resplandor a mi regalo de Navidad.
-Los hombres de tu tierra -dijo el principito- cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran lo que buscan.
-No lo encuentran nunca -le respondí. -Y sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua...
-Sin duda, respondí. Y el principito añadió:
-Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón.
(El principito/Antoine de Saint-Exupéry)
-Tengo sed de esta agua -dijo el principito-, dame de beber...
¡Comprendí entonces lo que él había buscado!
Levanté el balde hasta sus labios y el principito bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. Aquella agua era algo más que un alimento. Había nacido del caminar bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era como un regalo para el corazón. Cuando yo era niño, las luces del árbol de Navidad, la música de la misa de medianoche, la dulzura de las sonrisas, daban su resplandor a mi regalo de Navidad.
-Los hombres de tu tierra -dijo el principito- cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran lo que buscan.
-No lo encuentran nunca -le respondí. -Y sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua...
-Sin duda, respondí. Y el principito añadió:
-Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón.
(El principito/Antoine de Saint-Exupéry)
lunes, 20 de diciembre de 2010
Un no cuento de Navidad
Cada minuto, 210.000 metros cuadrados de bosques tropicales son destruidos en el planeta Tierra, a la vez que que se consumen 35.000 toneladas de petróleo y son expulsadas al aire 12.000 toneladas de dióxido de carbono. Cada hora 6.850.000 metros cuadrados de tierra se transforman en desierto, 55 personas son envenenadas y mueren por los pesticidas, en tanto se producen 60 casos de carcinoma de piel por la degradación de la capa de ozono.
Cada cinco horas, una especie desaparece.
Cada día 25.000 personas mueren por falta de agua o por su contaminación, en cuanto las centrales nucleares producen 10 toneladas de residuos radiactivos y 250.000 toneladas de ácido sulfúrico caen en forma de lluvia ácida en el hemisferio norte.
Cerca de 1.500.000.000 millones de hermanos homo sapiens pasan hambre mientras derrochamos impunemente a su lado.
Esto no es un cuento de Navidad... ya lo sé.
jueves, 16 de diciembre de 2010
No se puede comprar
Tú no puedes comprar el viento,
tú no puedes comprar el sol,
tú no puedes comprar la lluvia...
("Calle 13". Sony Music/Latin)
tú no puedes comprar el sol,
tú no puedes comprar la lluvia...
("Calle 13". Sony Music/Latin)
domingo, 5 de diciembre de 2010
Castaños mileños de Los Ibores
Nos dirigimos a la localidad de Castañar de Ibor y desde allí fuimos a pie hasta los alrededores de la Cascada de las Calabazas.
El camino que conduce a los “castaños mileños” (de mil años), discurre por un espeso castañar. Un arco iris de tonalidades otoñales se abría a nuestro paso.
Al llegar al enclave, surgió la majestuosa silueta del castaño del postuero que nos deslumbró. Dicho ejemplar, oficialmente ostenta una edad de 700 años… pero la tradición le otorga mil.
Sus raíces son descomunales y sobresalen exageradamente del suelo, semejando pertenecer a un cuento de hadas. Su tronco... bestial, pude comprobar que se necesitan trece personas para abarcar el perímetro con su abrazo.
Su presencia ejercía una seducción especial. Reconozco que me llevó un buen rato tomar la decisión de partir de allí... como retenido por un potente imán.
Su presencia ejercía una seducción especial. Reconozco que me llevó un buen rato tomar la decisión de partir de allí... como retenido por un potente imán.
PD. Agradecimientos a Pedro por sus indicaciones.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Árbol secular
Hace unas semanas, como cada año en otoño, fui con Alán y Alba a visitar a un viejo amigo: el secular castaño de Aldeanueva de la Vera.
Se trata de un anciano ejemplar que mora en la sierra, en la zona de Los Jorcajos… en las praderas de Chilán.
Es difícil atribuirle una edad exacta pero comparativamente con otros destacados castaños longevos, me atrevo a decir que sobrepasa con creces los quinientos años... ¿acaso mil?
Es un espectacular ejemplar, de porte majestuoso, de gran talla y con un tronco de sorprendente perímetro (se necesita el abrazo de unas cuantas personas para abarcarlo).
Llegamos, lo observamos, nos subimos a sus gruesas ramas para sentirlo próximo, nos fotografiamos con él…
Al marchar, parecíamos caminar con ligereza, como impregnados si cabe por la esencia del árbol.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
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