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lunes, 13 de marzo de 2017

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Andar na procura dun nome
para o coraçóm,
se só parece haber pel?
Latexar Sol,
carexar a voz propria do peito.



  

viernes, 10 de marzo de 2017

Auga

De novo xunto a auga. Sempre a auga, a apaciguar a sede dos labios, a refrescar o peito que camiña. O máxico elemento de incomprensibel alquimia que me facía tolear de neno na escola: dous átomos de hidróxeno e un de osíxeno... ar máis ar: a líquido? Unha alucinante combinación que fuxe entre os dedos da man, transparente, sen cor, sen sabor (bo, a dicir verdade, a min sábeme moi boa), sen olor (aínda que eu creo que cheira moi ben)... e iso sí, con capacidade de falar e mesmo de facer música: música de chuvia, música de ondas de mar, musica de impetuoso rio, música de fervenza... música subtil de bágoa petando no chan.
Escoitando a linguaxe harmónica da auga, a súa voz colle protagonismo pleno a silenzar o eco inneccesario da estupidez humana, a de todos, a de todas, a miña propria.
Deitome á beira da auga, mollo a miña boca, fixo a miña ollada nun ponto da corrente, escoito con atención, acollo a caricia dos derradeiros  raios solares na miña face, e o tempo paralísase.
Bum-bum, bum-bum, bum-bum... percebo o tacto dos meus latexos. Vexo ocultarse o Sol tras a montaña. Sae unha lúa case que chea a se reflectir na auga.  

Agua

 De nuevo junto al agua. Siempre el agua, apaciguando la sed de los labios, refrescando al pecho que camina. El mágico elemento de incomprensible alquimia, que me hacia fantasear de niño en la escuela: dos átomos de hidrógeno y uno de oxigeno... ¿aire más aire: a líquido? Una alucinante combinación que huye entre los dedos de la mano, transparente, sin color, sin sabor (bueno, a decir verdad, a mí me sabe muy buena), sin olor (aunque yo diría que huele bien)... y eso sí, con capacidad de hablar e incluso de hacer música: música de lluvia, música del oleaje en la mar, música de impetuoso río, música de cascada... música sutil de lágrima impactando sobre el suelo.
Al escuchar el lenguaje armónico del agua, su voz coge protagonismo pleno, silenciando al eco innecesario de la estupidez humana, la de todos, la de todas, la mía propia.
Me tumbo en la orilla de la corriente, mojo mi boca, acojo la caricia de los últimos rayos solares en mi cara, y el tiempo se paraliza.
Bum-bum, bum-bum, bum-bum...percibo el tacto de mis latidos. Veo ocultarse el Sol tras la montaña. Sale la luna casi llena que se refleja en el agua. 
















domingo, 5 de marzo de 2017

Reforestación en Sierra de Gata

Hace 2 años, en el verano de 2015, tuvo lugar una auténtica catástrofe medioambiental en la hermosa comarca de Sierra de Gata ( norte de Extremadura). Unas 8.000 hectáreas de bosque fueron devastadas por el fuego. Dicho acontecimiento, tuvo una repercusión mediática importante tanto dentro como fuera de Extremadura.
Un grupo de personas de la zona, se han puesto manos a la obra y están realizando trabajos de reforestación. A ellas, se les han sumado colaboradoras y colaboradores de diversos lugares, incluso del extranjero. La empresa es faraónica y es obvia la necesidad de una intervención eficaz y a gran escala, desde los estamentos públicos.
Este fin de semana, había una convocatoria para plantar arbolitos en una zona arrasada del término municipal de Acebo/Aḍebu... y allí nos plantamos, desde la comarca de La Vera, Alfon, Elba y yo. El sábado por la tarde, aprovechamos para visitar la  aldea de Treveju/Trevejo con su espectacular castillo en ruinas y sus bosques de roble y castaño... afortunadamente libres de las llamas del 2015. También visitamos Sa Martín de Trevellu donde pudimos conocer la bodega de un amigo y escuchar la ancestral fala de Xálima.
El domingo, a pesar de que había cierta amenaza de lluvia y nieve, nos permitió realizar nuestro trabajo con apenas una ligera niebla, que eso sí, dejaba el terreno y nuestros pies empapados. Y allí estuvimos unas horas, plantando robles y alcornoques junto con Maria, su hija, Yosuán y Chuchi. Todo un honor.  
  






































sábado, 4 de marzo de 2017

De nuevo en Marruecos

Pasan las semanas y aún no he hablado de nuestro último viaje a Marruecos.  De hoy no pasa.
Qué decir? Todo un lujo, un auténtico privilegio haber podido compartir unos días con espacios naturales y humanos únicos e inolvidables: las montañas nevadas del Atlas, el valle de Ourika con sus aldeas, Ouarzazate, Agdz, el inmenso palmeral del Valle del Draa, las llanuras semidesérticas rodeadas de montañas de atardeceres naranjas, las Kasbash de N'kob, los grabados rupestres de Tazzarine con imágenes de animales de abundante vegetación (jirafas, elefantes, felinos...) de tiempos relativamente remotos, las dunas, las pistas de esquí  cercanas a  Marrakech llenas de contrastes, los niños vendiendo nueces o ardillas... y sobre todo, el grato recuerdo de personas amables, sencillas, auténticas, dignas, respetables, humanas y de trato exquisito en muchas ocasiones. Trato, que contrasta con las reacciones xenófoboides (existe el término?) hacia todo lo que representa lo marroquí, que percibo con frecuencia al otro lado del Estrecho. Unas sutiles, o no tan sutiles, reacciones llenas de tópicos, prejuicios e incluso desprecios. Todo hay que decirlo!
Gracias.