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viernes, 10 de marzo de 2017

Agua

 De nuevo junto al agua. Siempre el agua, apaciguando la sed de los labios, refrescando al pecho que camina. El mágico elemento de incomprensible alquimia, que me hacia fantasear de niño en la escuela: dos átomos de hidrógeno y uno de oxigeno... ¿aire más aire: a líquido? Una alucinante combinación que huye entre los dedos de la mano, transparente, sin color, sin sabor (bueno, a decir verdad, a mí me sabe muy buena), sin olor (aunque yo diría que huele bien)... y eso sí, con capacidad de hablar e incluso de hacer música: música de lluvia, música del oleaje en la mar, música de impetuoso río, música de cascada... música sutil de lágrima impactando sobre el suelo.
Al escuchar el lenguaje armónico del agua, su voz coge protagonismo pleno, silenciando al eco innecesario de la estupidez humana, la de todos, la de todas, la mía propia.
Me tumbo en la orilla de la corriente, mojo mi boca, acojo la caricia de los últimos rayos solares en mi cara, y el tiempo se paraliza.
Bum-bum, bum-bum, bum-bum...percibo el tacto de mis latidos. Veo ocultarse el Sol tras la montaña. Sale la luna casi llena que se refleja en el agua. 















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2 comentarios:

  1. También a mí me sabe y huele bien rica el agua... y me silencia a "la loca de la casa"... y me encanta tirarle fotos en todo momento y estado, sobre todo, cuando empareja con el Sol y sus rayos se funden en reflejos y claroscuros impresionantes.
    Gracias por el post, e intentaré venir con más tiempo :)

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  2. Muchas gracias por tu visita y tus palabras.

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